En la citada exposición pudieron verse una treintena de obras de muy diversa naturaleza. Se incluyeron piezas academicistas, que indagaban en el alma de lo retratado, y otras que se sumergían en un universo más onírico y juguetean con el surrealismo.
Ensoñaciones y motivos naturales y marinos se apoyaban en textos y reflexiones de una veintena de autores que también iremos citando y recopilando por estos lares cibernéticos. Algunos de los lienzos que más gustaron fueron los de figuras espectrales con composiciones poco clásicas, incómodas incluso, que resultan transgresoras para el observador.
Al margen de temas, estilos o técnicas pictóricas, el 'mensaje' de fondo de esta muestra no fue otro sino la pasión por la pintura y la necesidad de alzar los crayones para dar, aun mismo tiempo, salida a los fantasmas y sentido a la vida.






